Antilogía Poétrica: Prólogo + A cada cual su San Martín.
PRÓLOGO, PREFACIO, INTRODUCCIÓN O LO QUE SEA ESTO
Me he levantado esta mañana con una sensación rara, sí, ¿cómo decirlo? Me picaba un güevo y, después de rascármelo convenientemente, me di cuenta de que eso no era lo que me pasaba, que eso era una característica inherente al cuerpo humano que sucedía de vez en cuando y la solución era fácil. Mi problema era otro: la hipocresía que reina en la sociedad ¿actual? se mire por donde se mire, aunque bien pudiera ser mi extrema sensibilidad, que siempre he creído que era un plus creativo, pero me da a mí que mi sensibilidad tiene poco o nada que ver.
Hace
poco se murió mi madre (ya sé que es problema mío) y ¿se me
inundó? el móvil de mensajes de ¿apoyo?
—agradezco de
corazón a toda la gente que se interesó de verdad por mí—. Menos
mal que tenía las redes sociales... ¡pero para cagarme en todo lo
que se menea! Salvo alguna excepción puntual que no hace falta
nombrar, pues ell@s los saben y yo también, no merezco ni tan
siquiera diez putos minutos de su miserable tiempo para apoyarme en
el homenaje en forma de canciones que les dedico a mis padres —por
si alguien no lo sabe, Youtube tiene estadísticas y se sabe quién
ve y desde dónde—, pero bueno, creo que en el fondo ya lo sabía
yo. No me extiendo más, de todas formas, nadie me va a leer…
Señoros, señoras y señores, ¡qué os vayan dando! Volumen 1 de
momento. ¿La familia?, bien, gracias, y a partir de ahora cada cual
que se la menee con la suya.
A CADA CUAL SU SAN MARTÍN
Es como caer del cielo
y aferrarse a una nube,
el esperar algún gesto
que nunca se produce.
En silencio llorando
por quien se me ha ido
necesitando de apoyo,
algún puñal ha relucido.
Por fin me queda claro
que no soy santo de alguna devoción.
Solo para conseguir algo
se representa la función
Si alguno fuese el sol,
su cachito solo alumbraría.
¡Qué asco de sociedad,
cuánta hipocresía!
Ni cuatro putos minutos
de algún miserable tiempo
valgo para unos cuantos1.
¡Ojalá ardan en el infierno!
Hay mucho síndrome
de la gata flora,
que si se la meten chilla
y si se la sacan llora.
Por fin me queda claro
que no soy santo de alguna devoción.
Solo para conseguir algo
se representa la función
Si alguna fuese el sol,
su cachito solo alumbraría.
¡Qué asco de sociedad,
cuánta hipocresía!
No hay mayor desprecio
que no el hacer aprecio
a lo dado de corazón.
Espero que algún día
os acordéis bien de mí.
En esta vida a cada cual
le llega su San Martín,
le llega su San Martín,
le llega su San Martín.

Comentarios
Publicar un comentario